Días para recordar

Reflexión de un niño

Próximos al Día del Niño compartimos con ustedes una reflexión sobre cómo es la vida de muchos niños de nuestro país y qué podemos hacer para ayudarlos.

autor: www.lamochila.com.uy
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Hola a todos, soy un niño de 8 años, vivo con mis padres y hermanos, y me estoy dando cuenta de que muchas cosas me sorprenden. Pero, lamentablemente, algunas se me están haciendo costumbre.

A veces recuerdo una imagen que es muy común en mi vida. Voy caminando por la calle, mi madre me lleva tomado de la mano, nos reímos mucho y, de a ratos, mamá me rezonga porque digo alguna pavada o  quiero cruzar la calle como un desquiciado. Entonces, veo lo que he visto tantas  veces en mi vida: un niño durmiendo en la calle. Está acostado sobre algunos cartones, lleva puestos muchos buzos sucios y está despeinado, pero algo me hace mirarlo de otra forma. Me doy cuenta de que su rostro es igual al mío. Por su estatura y aspecto general, me imagino que tiene la misma edad que yo. Lo miro un instante intentando entender por qué está allí acostado y sigo mi camino, tras un tirón de mi madre que sigue  sin darse cuenta de lo que he visto.

Otro día, voy con mis padres en el auto. Papá para en un semáforo y se le acerca un niño muy chiquito, demasiado chiquito. Afuera hace mucho frío y no lleva una campera. Se para frente a la puerta, a penas llega a la ventanilla, y pasa el dedo por el vidrio como si estuviera dibujando, como si estuviera jugando. Papá no sabe qué hacer, se pone incómodo y le dice que no con el dedo. Yo no entiendo por qué lo hace. El niño no dice nada. Ni siquiera nos mira y se va saltando hacia el auto que está detrás.

He pensado varios días en estos niños. ¿Les gustará jugar como a mí? ¿Tendrán una familia... una casa? Tanto he pensado que un día decidí preguntarle a mi madre.

Ella me explicó que en el mundo hay muchos niños que viven de una forma diferente. Me dijo que hay muchas familias que no tienen suficiente dinero para comer y salen a pedir o le piden a sus hijos que vayan a trabajar. De esta manera muchos niños no pueden quedarse jugando en su casa, o haciendo los deberes para la escuela.  También me dijo que es bueno que ayudemos a estas familias en lo que podamos, que compartamos un plato de comida o regalemos ropa en buen estado que no usemos. Pero, los niños no debemos trabajar. Tenemos que ir a la escuela y jugar. Jugar mucho y luchar por ser mejores personas todos los días de nuestra vida.

Foto: flickr.com
Material: lamochila.com.uy
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