Semana Criolla

Se trata de una semana muy especial. Algunos la viven como Semana de Turismo, para otros es una Semana Santa, y muchos la esperan para participar en esa fiesta de la tradición que conocemos como Semana Criolla. Compartimos más sobre esta semana tan importante.

autor: www.lamochila.com.uy (lamochila@espectador.com.uy)
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Espectáculos diarios en las instalaciones de la Rural del Prado y en el Parque Roosevelt congregan todos los años gran cantidad de público en Montevideo. En esas jornadas, hábiles jinetes de diferentes partes del país y algunos visitantes de países vecinos demuestran sus habilidades.

 ¿Por qué esta semana empieza todos los años en diferentes días?
La Iglesia Católica tiene una serie de festividades, algunas fijas (como el 25 de diciembre) y otras móviles. Las móviles están centradas en la Pascua.

El domingo de Pascua, que es el segundo de la Semana Santa, los cristianos celebran la resurrección de Jesús.

 ¿Cómo se fija la fecha del domingo de Pascua? En el siglo IV se estableció que sería “el primer domingo después de la luna llena que coincida con el 21 de marzo o que sea inmediatamente posterior”. Actualmente, esa fecha no se fija así sino de forma convencional, según reglas de cálculo que no siempre tienen estrecha relación con la luna llena astronómica.

Como esto resulta bastante complicado, los almanaques nos solucionan el problema, señalando esa semana de la misma manera que los demás días feriados del año.

El domador

El antropólogo Daniel Vidart hizo un estudio de esta figura en varias de sus obras. Del tomo I de La trama de la identidad nacional tomamos los siguientes fragmentos:

 El domador es el reverso del payador, tanto por su estructura psíquica como por sus realizaciones. El domador es un individuo asentado en el reino de los hechos y no en el de las palabras. El payador actúa ante un adversario lírico y en medio de una rueda atenta de corazones. El domador combate solitariamente con la bestia salvaje; opone la estrategia y la fuerza del ser racional -fuerza lúcida, fuerza consciente- a la ciega energía de los potros; [...]

El domador se desprende de la nebulosa que empollaba al gaucho futuro cuando se precisa en nuestro horizonte económico la célula de la estancia cimarrona.
 Nuestro domador gaucho no estaba adherido a la naturaleza del mismo modo que el domador indio y por eso no empleó sus técnicas lentas y persuasivas.
 El domador, ceñudo y trágico, conversa con la muerte en cada una de sus pruebas. [...] Una vez vencida la salvaje resistencia del animal, y sólo entonces, se dedica a amansarlo, a enseñarle los aires de marcha, a ablandar su boca, a pechar, a rayar, a cortar chiquito, a escarcear, a obedecer señales secretas. La doma inicial es un acto de dramática violencia, pero no definitivo. El adiestramiento, obra de perseverancia y sutileza, consume las jornadas pacíficas del domador. Al caballo se le habla, se le acaricia, se le adoctrina en las fintas del rodeo, en los silogismos de las pencas, en el galope como tabla en los juegos de sortija, en el sobrepaso rendidor y descansado, en el trote chasquero para las marchas forzadas, en el caracoleo elegante que emboba a las chinas.

 El domador está siempre entre sus caballos, a los que quiere y comprende. [...]  

Los estancieros lo respetan; los hombres lo admiran; las mujeres lo contemplan, allá en el fondo de los potreros o en la polvareda de los corrales, como un semidiós atareado y sudoroso.

La doma

(Fragmentos)

La Rural del Prado se viste de fiesta. El gaucho se acerca al fogón de la ciudad, para dar que admirar a los puebleros que cierran el ruedo con la algarabía de un espectáculo siempre nuevo en el coraje y en la habilidad de los domadores. [...]

La doma de potros del Prado es ya una clásica reunión de la Semana de Turismo. Una fiesta que el pueblo sigue gozoso.

Y que trae a Montevideo mucha gente del interior, que se acerca a La Rural para saber de sus criollos del pago que concursan, y aletear sus pañuelos blancos cuando el domador, pleno de orgullo, tenga el premio de la vuelta al ruedo, otorgado por el jurado a aquéllos que han defendido con dignidad y valor las tradiciones del campo.

Eduardo Vernazza

Los caballos, también protagonistas

En la Semana Criolla, no solamente los jinetes son protagonistas; también lo son los caballos. ¿Qué sabemos de ellos?

Pertenecen a la familia de los équidos, junto a las cebras y los asnos, entre otros.

Los équinos son mamíferos de tamaño mediano y cuerpo delgado, cuyas extremidades se apoyan en el suelo con un solo dedo. La última falange de ese dedo está rodeada de una formación dura llamada casco. Los caballos primitivos tenían más de un dedo; actualmente, en sus miembros anteriores conservan formaciones óseas y una especie de cicatriz llamada espejuelo, que son restos de aquellos dedos.

Tienen cabeza alargada, cuello musculoso, ojos grandes y vivos, orejas puntiagudas y móviles. Las ventanas de la nariz, que reciben el nombre de ollares, son muy dilatadas.

Son animales herbívoros. Si se encuentran en libertad, se reúnen formando tropillas.
Cuando marchan al paso, siempre tienen tres miembros en contacto con el suelo. Primero levantan la extremidad anterior derecha, luego la posterior izquierda y por último la posterior derecha. Así, pueden alcanzar una velocidad de 6 a 8 kilómetros por hora. El caballo peruano, originario del andaluz, tiene un andar diferente, que se conoce como “paso de camello”.

En el trote, dos de sus extremidades toman contacto con el suelo, mientras las otras dos permanecen en el aire. Pueden alcanzar una velocidad que varía entre 12 y 18 kilómetros por hora.

En el galope, uno de sus miembros está apoyado en el suelo, mientras los otros tres permanecen en el aire. Los caballos más rápidos pueden alcanzar, al galope, una velocidad de 60 kilómetros por hora.

Nuestro país tiene afianzada la raza caballar criolla (que se encuentra también en el sur del Brasil y en la Argentina). Un deporte ecuestre muy disfrutado en el campo es la carrera de tiro corto, también llamada penca, en la que se recorren aproximadamente 300 metros. Otro es el raid, una carrera al trote, con un recorrido de unos 120 kilómetros. Un raid muy popular es el de Sarandí Grande, que se realiza todos los años el 12 de octubre.

Otro deporte ecuestre es el que se lleva a cabo en los hipódromos, con caballos conocidos como P.S.C. (pura sangre de carrera).

Algo más sobre caballos

Su peso varía, desde los 1.500 kg que puede alcanzar un percherón, hasta los 100 kg que puede llegar a pesar un pony Shetland. Un caballo medio pesa unos 450 kg y tiene una alzada de 1,40 m. Los P.S.C. que mencionamos en la página anterior, tienen mayor alzada.
 Su edad se determina teniendo en cuenta el desgaste de las piezas dentarias. El que vive a campo alcanza una edad aproximada de 15 años. Los caballos que viven en establos pueden llegar a los 25 años.

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