Fiesta de la semilla

La alegría de cultivar

Desde el 30 de abril hasta el 3 de mayo de 2009 se celebró la tercera fiesta popular de la semilla criolla. La Mochila les acerca información y un cuento de la organización RAP-AL Uruguay.

autor: www.lamochila.com.uy
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Junto al río Olimar, y con los tres puentes de fondo, la Fiesta popular de la semilla criolla  transcurrió variada y pintoresca. Ayudaron los días de sol para que charlas, videos, actividades para niños y espectáculos nocturnos se disfrutaran con plenitud al aire libre. Aun cuando muchos productores hubieran preferido una lluvia mansa, que tanta falta hacía para las plantas.

Por tercer año consecutivo, la intendencia de Treinta y Tres, el Plan Sat (Soberanía Alimentaria Territorial), el Encuentro Nacional de Semilla Criolla y la Red de Agroecología organizaron en la capital de ese departamento un encuentro que aglutinó a productores y a organizaciones preocupadas por una agricultura menos dañina para el medioambiente.


Los niños de las escuelas rurales llegaron el sábado 2 de mayo al parque que bordea el río Olimar. Estaban interesados en escuchar sobre aquello tan vinculado con su experiencia cotidiana: la naturaleza, la vida, el crecimiento de las plantas y por cierto, la fertilidad de las semillas. Llenaron el parque con sus voces, pintaron, dibujaron, bailaron, jugaron al ajedrez y escucharon atentamente la presentación del libro Las tres tortugas de Treinta y Tres, relato inspirado en las vivencias de la escuela rural La Calera.

A lo largo del relato, las tortugas enseñan a los niños cómo cuidar la tierra, les hablan del daño de ciertos productos químicos y también explican cuál es la mejor forma de guardar las semillas: ni abajo del colchón ni en el ropero, sino en la propia tierra.

La semilla criolla, como podrás imaginar, fue el centro de las conversaciones y de las actividades de la fiesta. En uno de los stands había instalado un banco muy especial que en vez de prestar dinero, prestaba semillas con intereses. Todos aquellos que quisieron llevarse una bolsita de semillas criollas lo hicieron, con la condición de devolver al año siguiente una vez y media la cantidad prestada. La idea del banco es que quien produce debe acceder a las semillas sin pagar por ellas.

Cuando la fiesta vuelva a sonar a orillas del río, los que se llevaron la bolsita de semillas deberán devolver lo que la tierra les haya dado. Y quienes no estuvieron este año, en el próximo tendrán otra oportunidad de conocer más sobre nuestras semillas y las alternativas existentes para una agricultura más limpia.
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